Fotorreportaje

23_10_2019_“Un médico nunca deja de estudiar” “No me imagino otro trabajo en donde pueda ayudar a la gente”

La medicina, palabra derivada del latín que significa “curar”, tiene un significado etimológico que supera las palabras, es la ciencia más humana, que ha proporcionado las herramientas necesarias a mujeres y hombres para ganar verdaderas batallas contra enfermedades, la muerte o la naturaleza misma. Esos guerreros, en batalla constante, son los médicos.


Fotografía: Jorge Carrasco

Texto: Yaremi Escobar


En México, la salud de la población está garantizada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en el artículo 4º, y es a través de la Secretaría de Salud, mediante los institutos de seguridad social, que se prestan servicios médicos y preventivos a las y los derechohabientes.

Uno de ellos es el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que seguido del Seguro Popular, es la segunda opción de atención médica entre la población mexicana. Esta institución abrió sus puertas a Notimex para conocer a los médicos que hacen frente a los problemas de salud de los mexicanos.







“No me imagino en otro trabajo, en el que pueda ayudar a la gente” Arturo Carrasco Quiroz, es oftalmólogo con subespecialidad en Córnea y Cirugía Refractiva. Desde hace 13 años labora en el Centro Médico Nacional Siglo XXI donde ha formado a cientos de oftalmólogos y es parte del programa de trasplante de córnea.

Nació en Puebla y fue ahí donde inició sus estudios médicos, diez años han pasado desde que se adentró en la especialidad de oftalmología, pues asegura que “si estudiar medicina es una noble labor, devolverle la vista a una persona es una doble satisfacción” “Recuerdo un paciente que había perdido un ojo y el otro estaba dañado, en muchos hospitales le negaron el trasplante de córnea por el pronóstico negativo, eso motivó que él se inscribiera en una escuela donde le enseñaran sistema braille y a caminar con bastón; nosotros lo realizamos y eso le permitió reincorporarse a su vida cotidiana, incluso regreso a trabajar” comentó el especialista y padre de familia.




Al año, la especialidad de oftalmología del Centro Médico realiza aproximadamente 5 mil cirugías, de las cuales 200 son de trasplante de córnea, una intervención que dura entre 45 minutos a una hora y media, y que dependiendo del diagnóstico pre-quirúrgico tiene un nivel de aceptación promedio de 90 por ciento entre los pacientes trasplantados.

“Nos casamos con los pacientes durante un año, la finalidad es darle seguimiento a la cirugía para que no tengan complicaciones” indica el doctor sobre este procedimiento quirúrgico que en México es el segundo más solicitado y que no tiene costo alguno para los derechohabientes, mientras que en el ámbito privado llega a costar entre 80 mil y 100 mil pesos.






“Soy la segunda de una familia de ocho, en la preparatoria me gustó el área de las ciencias biológicas y decidí estudiar medicina en la Universidad de Guadalajara, después, cuando busqué la especialidad de Hematología sólo la encontré en la Ciudad de México. Hace 18 años me vine a vivir y a trabajar a la Ciudad de México, aquí conocí a mi esposo, me casé y tengo un hijo” se describe María Margarita Contreras Serratos, medico hematólogo del Instituto Mexicano del Seguro Social que se ha especializado y encargado de los trasplantes de medula ósea en el Centro Médico Nacional Siglo XXI Desde el 2014 es la encargada de coordinar los procedimientos necesarios para el único trasplante que no se realiza de forma quirúrgica, el trasplante de medula ósea. Asegura que han aumentado paulatinamente los trasplantes y espera que pronto se puedan incorporar más pacientes al programa, que se ha diversificado en atención de enfermedades como las leucemias agudas, esclerosis múltiple, mielomas o linfomas, o en cuanto al tipo de donadores.




Las funciones de un trasplante de este tipo es sustituir una función de la medula ósea que ya no funciona, curar cáncer, las leucemias principalmente, y en las enfermedades inmunológicos sirve como “resert” al sistema inmunológico para que se detenga la enfermedad que está consumiendo al paciente.

La dinámica es mantener a los pacientes de 4 a 6 semanas en aislamiento, se infunden las células sanas y éstas se anidan en la medula ósea donde se reinicia la producción de sangre, de ahí el paciente regresa a su domicilio con indicaciones y cuidados específicos durante un año o más, así como con un depurador de aire que disminuye el riesgo infeccioso en lo que se reconstituye su sistema inmunológico.

“Prácticamente vuelven e nacer” comenta alegre la hematóloga que ha logrado disminuir la lista de espera de este procedimiento, que en el IMSS sólo se realiza en la Ciudad de México, Monterrey y Puebla y evita gastos al paciente que oscilan entre el millón y los tres millones de pesos en el ámbito privado.

“La paciente que más tiempo tiene con el trasplante fue de 1994, recuerdo una persona que estudió arquitectura después del trasplante y un reconocido físico de Morelia” vienen a la mente sus pacientes, a la vez que comenta el reto más importante de su área: la creación de un registro público nacional de donadores de medula ósea.






“Un médico nunca deja de estudiar”

Jorge Morales Palacios, es Jefe del área de Urodinamia, en la especialidad de Urología, está enfocado en “reeducar” a las personas en su forma de orinar, pues considera que muchos de los problemas urinarios en la población tienen solución en la cultura y la educación. Con apoyo de un estudio, equivalente a un “electrocardiograma” pero de la vejiga, éste urólogo puede medir la presión del órgano, para determinar el tratamiento de problemas como el cáncer de próstata que es primera causa de mortalidad en hombres y la prevalencia, silenciosa, de la incontinencia urinaria.

Además de la litiasis mejor conocida como “piedras”, ya que expone, México se encuentra geográficamente en el “cinturón de la litiasis”, que son todos los países ubicados entre los trópicos de cáncer y capricornio y que, por ser el área más caliente del planeta, la población está sometida a diversos tipos de agua y periodos de deshidratación.

“Imagínenos una cajera de un banco, con vejiga hiperactiva, que durante su turno tenga que pedir permiso para ir aproximadamente diez veces al baño, eso eventualmente alterará la calidad del servicio que ofrece, y será una causa de inconformidad en ella” comenta el especialista sobre importancia de devolverle a sus pacientes la libertad de desarrollar sus actividades laborales, escolares o sociales.




Señala que es triste acudir a un supermercado y que la “medicina” para estos padecimientos sea el pañal, que tienen un gasto implícito y repercusiones ambientales y sociales, cuando considera que el 30 por ciento de los pacientes que atiende requieren, más que medicamentos, educarlos en su forma de orinar. “Y aquellos que requieren medicación o cirugía, son casos donde dejar el pañal significa tener el control de su vida, es liberarlos de la esclavitud que representa estar vivir cerca de un escusado” refiere sobre la noble labor que desarrolla en el Centro Médico Siglo XXI.

El urólogo, nacido en la Ciudad de México, ha formado una familia junto a una doctora, con la que comparte el deseo de curar personas y la pasión por seguir formándose en las ciencias médicas, pues considera que él jamás ha visto una graduación o certificación como una meta sino el inicio de un proceso de mejoras en la salud de sus pacientes.

“No hay horarios, hay que hacer sacrificios en el área familiar. Me he salido de bodas, de los cumpleaños de mis hijos, pero es la vida que escogí y debo cumplir, porque este es un contrato, que termina cuando el paciente sale sano de mi consultorio”, y recuerda que la parte “romántica” que lo llevó a decidirse por la urología tiene su origen en un trasplante de riñón donde participó y pudo ser parte de un proceso altruista para salvar la vida de alguien.