Fotorreportaje

08_11_2019_La danza de los diablos: África y América unidas en la Costa Chica

Cuajinicuilapa, municipio de Guerrero, ha preservado durante siglos una de las manifestaciones culturales más importantes del país: La danza de los diablos; creada y preservada por descendientes de esclavos africanos.


Fotografía y texto: Ernesto Álvarez


Aunque no hay muchos documentos que se refieran a ésta danza, existe un escrito que data de 1864, por Ignacio Manuel Altamirano, dónde la cataloga como una "danza repugnante de negros".







El grupo de “Los diablos del barrio de la iglesia” recuperó esta danza, fundada por Don Simitrio Morga Bacho en la década de los 80.




Se realiza del 31 de octubre al 2 de noviembre, por las celebraciones del Día de Muertos. Los grupos confeccionan sus máscaras con cuernos de animales y pelo de caballo o chivo.







Los diablos comienzan sus danzas en el Panteón local, donde recogen a los difuntos hasta entregarlos en sus casas; al final del tercer día de fiesta los devuelven a su lugar de descanso.




Hay filas de diablos que zapatean y dos personajes principales que dirigen al grupo: el Tenango o diablo mayor, que porta un cencerro en su cintura y un chicote; y la Minga, un personaje femenino que baila tratando de seducir a los diablos apretando un látigo para que mantengan una posición inclinada.







Don Simitrio Morga cuenta a Notimex que la danza estuvo por extinguirse porque los organizadores la tomaron "como negocio", apropiándose de las cooperaciones voluntarias que las familias daban al recibirlos en sus casas. Entonces, sintió la necesidad de recrearla.